Sanidad y Trabajo

A media mañana todos cruzamos los dedos con la esperanza de recibir buenas noticias. Quien más quien menos sólo quiere escuchar que el número de contagiados y de fallecidos ha descendido, que la dichosa curva comienza a aplanarse. La mayoría cerramos los ojos y abrimos mucho las orejas encogiendo el cuerpo para que el deseo se haga realidad. Lamentablemente seguimos ahí un día más, con los pelos como escarpias. ¡Maldita sea! Son nuestros compatriotas los que están detrás de esas cifras, nuestros familiares, amigos, o conocidos, porque los números tienen caras.

La diaria y macabra lista que nos ofrecen desde el ministerio de Sanidad es espeluznante, una terrible curva. A ella se acaba de unir la del ministerio de Trabajo, ésta es tan sólo mensual pero es igual de horripilante.

El Covid-19 está dejando tras de sí desolación, destrucción, se está marcando un Atila en toda regla. No sólo se está cobrando vidas humanas en el corto plazo, también lo va a hacer, de otro modo, a muy largo plazo.

¿Se pudo hacer algo para evitar que España sufriera el COVID-19 y las consecuencias que todo esto está acarreando?

La respuesta es fácil con el traje de Capitán A posteriori que ahora tanto se lleva, seamos serios. Sánchez y su gobierno feminista de coalición-cooperación o cómo quieran llamarse, no hicieron caso a no pocos consejos y advertencias que se les hicieron desde determinados organismos internacionales sobre cómo estaba funcionando el virus de marras, tampoco tomaron medidas de aprovisionamiento de material sanitario viendo como en Italia estaban pasando las de Caín. El coronavirus iba a llegar, eso era de manual, pero se podía haber preparado a la población para lo que se nos venía encima y no decir que era una gripe y tendríamos pocos casos.

¿Se están cometiendo errores en la gestión?

Las prisas son siempre malas consejeras. No podemos obviar que tenemos un país gobernado por dos gobiernos en uno, que tiene que tomar decisiones en cuestión de segundos en un momento de crisis y contentar a todo el mundo. Casi ná.

Tomar decisiones nunca es fácil, hay que valer para ello, no todo el mundo vale.

En un momento en el que los tuyos, los tuyos, más cercanos están enfermos tu capacidad para decidir sobre los tuyos, los más lejanos a los que no pones cara, es complicado. Es disculpable, no excusable.

Debe ser difícil ver compatriotas morir y saber que no cuentas con más medios humanos, que no dispones de dinero para comprar el escasísimo material que necesitas a elevadísimo precio en el mercado internacional para poder salvar la vida de los contagiados. Debe ser complicado elegir entre vidas humanas y economía, y venderle a los asintomáticos que esa no es la elección qué estás haciendo. Debe ser monstruoso saber que sin personas no tienes economía, a sabiendas que necesitas esta última para salvar a los que sobrevivan.

La curva del ministerio de Sanidad es cruel, la pararemos en un breve espacio de tiempo. La curva del ministerio de Trabajo va ser mucho peor y por un tiempo largo e indeterminado; echaremos de menos los casi cinco millones de parados de 2010 que nos dejó la crisis del 2008.

Galiana

Acerca de Galiana

Escritora
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3 respuestas a Sanidad y Trabajo

  1. Pingback: Sanidad y Trabajo – Manuel Aguilar

  2. http://javiermarcosangulo.blogspot.com dijo:

    Más claro, el agua cristalina.
    Escrito realista.
    Crucemos los dedos.

    Le gusta a 1 persona

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