De precampaña

El artículo 53 de la Ley Orgánica de Régimen Electoral establece lo siguienteNo puede difundirse propaganda electoral ni realizarse acto alguno de campaña electoral una vez que ésta haya legalmente terminado. La obtención gratuita de medios proporcionados por las Administraciones Públicas quedará limitada al periodo estricto de campaña electoral. Las limitaciones anteriores se establecen sin perjuicio de las actividades realizadas por los partidos, coaliciones y federaciones en el ejercicio de sus funciones constitucionalmente reconocidas y, en particular, en el artículo 20 de la Constitución.

No obstante lo anterior, desde la convocatoria de las elecciones hasta el inicio legal de la campaña, queda prohibida la realización de publicidad o propaganda electoral mediante carteles, soportes comerciales o inserciones en prensa, radio u otros medios digitales, no pudiendo justificarse dichas actuaciones por el ejercicio de las actividades ordinarias de los partidos, coaliciones o federaciones reconocidas en el apartado anterior.”

Dicho así puede resultar tremendamente farragoso así que mejor explicamos, en lenguaje de la calle, las consecuencias de todo esto.

Hoy han quedado formalmente convocadas las elecciones municipales y autonómicas y según la ley anteriormente citada se acabaron las inauguraciones de aeropuertos sin aviones, de bibliotecas sin construir, de autovías sin terminar. Los Alcaldes y aspirantes al puesto, los Presidentes de CCAA y pretendientes al sillón no podrán cortar cintas en solares vacíos regidos por el cartel anunciador de la próxima construcción de un hospital, una escuela infantil, un centro de “mayores” o un yo que sé.

Mientras tanto los ciudadanos, los que debemos depositar nuestra confianza en ellos durante los próximos cuatro años en que andamos metidos.

El tema elecciones del 22 de mayo parece que se nos ha olvidado, o lo hemos dejado aparcado en un segundo plano. Alegar que nos importa la crisis y el paro es engañarnos a nosotros mismos, y mentiras las justitas. Lo que de verdad parece preocuparnos es el tema de la sucesión de Zapatero; de si será Rubalcaba quien se presente en su lugar a los comicios de las generales, que si será Chacón, que si hasta los propios compañeros de partido del Presidente le dan de lado y no quieren que acuda a sus mítines, que….

De alguna manera hemos debido perder la perspectiva del asunto en cuestión y estamos convirtiendo algo tan trascendente como son unas elecciones para decidir quién rige nuestros Ayuntamientos y nuestras CCAA en una especie de primarias, escamoteando el verdadero debate que toca en estos momentos, minimizando la importancia del mismo.

Aún a riesgo de rayar en la inocencia más pueril, hay ciertas cuestiones que no entiendo muy bien. ¿En qué momento la política ha dejado de estar al servicio de la ciudadanía? ¿Desde cuándo el interés general está sometido al poder?

Es el futuro de nuestras ciudades, de nuestras autonomías lo que está en juego y parece, aparentemente, que nos da lo mismo

Galiana

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