Un poco más huérfanos

De Japón a Libia, de Libia a Japón, de la intervención militar a las consecuencias de la radiación y viceversa, es pura información circulante. Día tras día, con variaciones mínimas, pasamos de temer en cualquier momento una gran catástrofe a relativizar el miedo.

Que me perdone el mundo entero por hacer un paréntesis entre la guerra, las centrales nucleares, la precampaña electoral, la sucesión de Zapatero, el atentado de Jerusalén, el comienzo del mundial de Fórmula 1, las revueltas de Yemen o de Siria, la huelga en la Liga de Fútbol, el Tribunal Constitucional prohibiendo a “Sortu” inscribirse como partido político, Portugal al borde de la intervención por la UE con crisis política incluida. Por encima de todo esto toca sentirse algo más huérfanos.

Se ha ido una de las grandes, uno de los mitos hollywoodienses por excelencia, la mujer de la mirada violeta y los amores imposibles, la última gran diva. Desde hace años amagaba con irse, pero se quedaba entre nosotros aunque ya su delicada salud no le dejara seguir con su oficio.

Ese oficio con el que cautivo generación tras generación a hombres y mujeres por igual, porque tuvieras la edad que tuvieras podías identificarte con cualquiera de los papeles que interpretó. Acaso no hemos deseado tener un perro como Lassie, ser la coqueta Amy en “Mujercitas”, sentir a Montgomery Clift, James Dean, Paul Newman muertos de amor a nuestros pies.

Tantos amores cinematográficos y en la vida real su gran amor, pese a sus 8 matrimonios, fue el grande y también desaparecido Richard Burton, de quien se enamoró perdidamente durante el rodaje de Cleopatra.

Liz Taylor también fue grande de corazón, ese corazón que tan maltrecho le había jugado alguna que otra mala pasada y que al final no ha podido más. Ese corazón que la llevo a abanderar causas como el SIDA a raíz de la muerte de su gran amigo Rock Hudson; a estar al lado de Michael Jackson cuando el mundo entero le volvió la espalda a raíz del escándalo de los menores en Neverland; también apoyo causas sin estar implicados sus amigos del mundo de la farándula como una asociación para enfermos terminales.

Nos hemos quedado un poco huérfanos, ya nadie nos ayudará a evitar que sigamos temiendo a Virginia Wolf saltar como una gata sobre el tejado de zinc y poder contemplar lo gigante que es el árbol de la vida donde se cobijaba una mujer marcada, de repente, el último verano.

Un trago de Four Roses en honor a la Dama Comandante del Imperio Británico Elizabeth Rosemond Taylor

Galiana

Acerca de Galiana

Escritora
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Una respuesta a Un poco más huérfanos

  1. Una maravilla de artículo. Enhorabuena.

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