Función de teatro sobre economía

La trama argumental de la función de teatro a la que hemos asistido consiste en que todos los personajes que aparecen en la misma mienten. Lo hacen hasta tal punto que consiguen que el espectador acabe por sentirse como un imbécil, al que entre todos manipulan hasta convertirlo en un monigote al que le da lo mismo como se desarrolla el libreto, lo único que quiere es que la obra termine y termine bien.

Los ciudadanos estamos cansados de esta crisis que nadie vio llegar y que nadie parece saber cómo solucionar. Nos sentimos manipulados cuando se nos dice que en los próximos seis meses llegará la recuperación; pasa el semestre, el paro se dispara aún más y estamos más cerca del rescate por la UE que de salvarnos por nosotros mismos.

Es entonces cuando aparece en escena la dichosa Agencia Moody´s, lo hace para rebajar la calificación de la deuda española afirmando que nuestra economía “no va a crecer ni en éste ni en los próximos dos años”. Tras explayarse bien, hace mutis por el foro dejando sobre las tablas a la Ministra Salgado. Ésta, completamente sola, intenta guardar la compostura al alegar que los de la agencia de marras se han precipitado en sus calificaciones ya que no han incluido, para su dictamen, los informes del Banco de España porque este país ha hecho los deberes “de largo”.

Terminado el primer acto, los sufridos espectadores, aguardamos con impaciencia a que entre en escena el Banco de España para de este modo saber cuál de los anteriores protagonistas nos había mentido, porque está claro que aquí alguien miente, o no está diciendo toda la verdad.

El informe sobre la credibilidad del sistema financiero español viene a decir, como quien no quiere la cosa, que las entidades financieras españolas necesitan 15.152 millones de euros para llegar a los nuevos límites de capital exigidos en el Real Decreto-ley de 18 de febrero pasado.

Llegados a este punto de la trama nadie entiende nada, ahora resulta que los deberes no están hechos, ahora resulta que los bancos y las Cajas de Ahorro no son tan solventes como se aseguraba, ahora resulta que…

El público asistente al espectáculo se va a casa cabizbajo, engañado una vez más; sintiéndose tratado como un mentecato porque esperaba que el autor del texto hubiera sabido darle un giro de 180º grados al argumento hasta conseguir el ansiado “Y fueron felices y comieron perdices”.

En fin, ahora tenemos una calificación de Aa2 con todo lo que ello acarrea de dificultades para conseguir financiación de la deuda pública y, por si esto fuera poco, la solvencia de ciertas entidades financieras dista mucho de ser como nos la habían contado.

Lo que decía al principio, la obra de teatro ha sido pésima, la interpretación de los actores patética, el director no ha conseguido trasmitir credibilidad en el texto que maneja. Sinceramente, lo de menos es el vómito intelectual que me ha producido el final de la función (con su to be continued incluido) en torno al drama irresoluble de la maltrecha economía española.

Galiana

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