La enfermedad a todos nos iguala

Es un hecho constatado, siempre han existido enfermos de primera y de segunda; según pertenezcas a una u a otra categoría así eres tratado, así se te otorgan determinados privilegios. Lo que ignoraba es que había enfermedades de primera y de segunda, no en atención a la gravedad de la misma que sería lo lógico y normal, sino en base a como los medios de comunicación tratan a quien la padece.

Hace unas semanas la Presidenta de la Comunidad de Madrid, en un acto público, confeso que tenía un tumor maligno en una mama, que iba a someterse a una cirugía y que estaría unos días alejada de la política. A renglón seguido Uxue Barkos, candidata a la Alcaldía de Pamplona, anunciaba que padecía el mismo tipo de cáncer, que debía ser intervenida y necesitaría un tiempo para recuperarse y volver a su trabajo. Ambas mujeres han sido mimadas por los medios de comunicación y respetadas en su privacidad, en la medida que cada una de ellas ha estimado oportuno y conveniente.

Este domingo pasado el Vicepresidente primero del Gobierno y Ministro de Interior ha tenido que ser hospitalizado. En cuanto los médicos supieron la causa se informó que las fuertes fiebres, motivo de su ingreso, estaban ocasionadas por una infección urinaria la cual terminó por llevarle a la UCI durante 24 horas, para con posterioridad ser trasladado a planta, donde aún sigue ingresado.

Al Superministro, desde ciertos medios de comunicación, se le acusa de no explicar, desde el principio, el motivo de su enfermedad, como hicieron Esperanza Aguirre y la diputada Navarra. A estas mujeres desde que se les practicaron las primeras pruebas, les confirmaron el diagnostico y anunciaron públicamente los resultados, pasaron días, porque todo esto no se hace en 24 horas; así pues, no es verdad que nos transmitieran su enfermedad desde que tuvieron conocimiento de la misma. Desde ningún medio de comunicación se puso en duda su dolencia, a Rubalcaba se le cuestiona su indisposición en un intento por atacar su gestión ministerial, su supuesta implicación en el “caso faisán” y el espinoso tema de la sucesión de Zapatero.

Lo dicho, no todos somos tratados del mismo modo ante una enfermedad. El Ministro de Trabajo, que anda de baja laboral por lumbalgia, que se “apriete los machos” porque cierta prensa no va a ser con él nada condescendiente.

Ni que decir tiene mi deseo de pronto restablecimiento a Esperanza, a Uxue, a Alfredo y a Valeriano, les llamo por sus nombres porque estar enfermos a todos nos iguala.

Respecto de la ética profesional de la cual hacen gala ciertos medios de comunicación, mejor no aludir a ella porque, ni está ni se la espera.

Galiana

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