Una de deberes


A ninguno nos gusta que venga el vecino a nuestra casa a decirnos lo que tenemos que hacer; mucho menos que nos digan que lo hecho está bien pero que podría estar mejor. Los españoles, es un defecto que tenemos, las críticas las encajamos mal, rematadamente mal.

No seré yo quien diga que la gestión del Gobierno es buena, porque sería una falacia más y de mentiras estoy bastante harta. Este afán por poner todo “patas arriba” que ha desarrollado este Gobierno, de un tiempo a esta parte, no me convierte en su más enfervorecida fans pero si es cierto que dada la coyuntura socio/económica puede que tal vez, solo tal vez, se estén tomando las medidas menos malas, o incluso medidas a la desesperada, pero siempre es mejor esto que no hacer nada.

Las medidas que está adoptando el Gobierno, como es en el tema de las pensiones no empezaremos a ver sus efectos directos hasta el 2027, pero o se toman ahora o el déficit va a ser de tal calibre que los jubilados actuales pueden que no tengan tan asegurada su pensión hasta el fin de sus días.

Volviendo al hecho que a nadie le gusta tener un tutor (léase Ángela Merkel) que te repasa los deberes y nos califique con un PA (progresa adecuadamente) adjuntando una nota en rojo que dice que el alumno necesita esforzarse más. Según la Canciller alemana ese “esforzarse un poco más” se traduce en ajustar los salarios a la producción y no como hasta ahora al I.P.C., es decir hacerlo a “la alemana”. El problema es que los germanos tiene unos salarios base muchos más altos que nosotros, y por eso a ellos les funciona; lamentablemente nosotros con lo que ganamos no llegamos a final del mes, siguiendo las pautas alemanas nos quedamos en la primera quincena y estirando la cuestión. No debemos olvidar que estamos entrando, si no lo hemos hecho ya, en las pantanosas aguas de la estanflación y de ahí ni el mejor economista sabe salir.

Para terminar el líder de la oposición (Rajoy) siempre al quite, se erigió en portavoz del personal y se ha pasado el fin de semana gritando hasta la saciedad lo molesto que se siente con la historia del vecino que te dice lo que debes o no hacer. Me permito recordarle a Rajoy que era miembro del Gobierno de este país cuando llego Bush a decirnos que “todos a la guerra” y allí que fuimos; entonces no le vi enarbolar la bandera de “en mi casa mando yo, y las cosas se hacen, para bien o para mal, como yo digo”

Galiana

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